glifosato

El glifosato

El glifosato

Hace décadas que se viene permitiendo el uso del glifosato. En marzo de 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como “probablemente cancerígeno”, un peligroso herbicida de la multinacional Monsanto, que está en proceso de compra por parte del gigante químico Bayer, utilizado para eliminar “malas hierbas” de campos, carreteras, vías férreas, calles y parques.

En verano de 2016, la Comisión Europea, a pesar de los grupos de presión, decidió no renovar por diez años la licencia al glifosato, haciéndolo por sólo 18 meses, es decir hasta finales del presente año.

Los días 5 y 6 de octubre se reúne un Comité de Expertos de los Estados miembros (Comité Permanente de Plantas, Animales , Alimentos y Piensos), en el seno del cual los estados miembros debatirán y votarán sobre esta re-autorización..

Los detractores del glifosfato indican que existen muchas alternativas a los herbicidas tóxicos, como las rotaciones de cultivo, los cultivos con mulching vivo, los policultivos, los barbechos semillados, la combinación planta-animal y la correcta gestión del pastoreo y de la materia orgánica. Además, creen que muchas de las plantas adventicias o acompañantes que se pretenden eliminar con herbicidas son útiles e importantes en el ecosistema. Sobre todo con una buena gestión.

Por otro lado, los defensores del glifosato aducen que una de las ventajas de este herbicida es su baja toxicidad y lo rápido que se degrada en el medio ambiente, lo que impide que se acumule en acuíferos.

Mientras numerosas organizaciones ecologistas y de otros ámbitos de la sociedad civil se oponen a esa prórroga y más de un millón de personas ha firmado una petición en ese sentido, Copa-Cogeca —la principal agrupación de productores agrícolas del continente— pide su mantenimiento. En un comunicado, han advertido del riesgo de dejar a los agricultores europeos en posición de desventaja frente a los extracomunitarios, y ha pedido confianza en la evidencia científica sobre la seguridad del glifosato.

Independientemente de la decisión comunitaria, los países, regiones o ciudades pueden vetar su uso de forma interna. En España, Barcelona lo prohibió en 2015 y la Comunidad de Madrid veto el año pasado su uso en las carreteras de su competencia. Francia (el mayor productor de alimentos comunitario), Austria y, a juicio por el tuit de su ministro de Agricultura, también Italia, son los únicos Estados de la UE que han manifestado públicamente su oposición a la continuidad del glifosato. Aunque París parece haber relajado su posición y se ha mostrado abierto a una renovación transitoria antes de su prohibición total.

Publicado por gfbultrasonidos en Artículos, 1 comentario